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Del corralón emergente al conTenedor gastronómico de San Luis

Los orígenes de conTenedor se remontan a un antiguo corralón de la calle Bustos Tavera donde Ignacio Llinares montó un taller de cocina y todos los viernes abría al público con una breve carta. Desde entonces, los hermanos Javier y Ricardo Llinares, que recogieron el testigo, han seguido una senda gastronómica que apuesta por la calidad de los productos, la innovación y el buen servicio al cliente. ¿Quieres saber más sobre la historia de conTenedor y su relación con el barrio de San Luis? Acompáñanos!

Deciden Sevilla. Año 2005. En un corralón de la calle Bustos Tavera, en el barrio de San Luis, Ignacio Llinares pone en marcha un novedoso taller de cocina que, cada viernes noche, se abre al público con un breve menú de tres tapas y postre. Le ayuda atendiendo las mesas su hermano Javier y ambos, sin saberlo, siembran la semilla de un proyecto que ha crecido y se ha consolidado: restaurante conTenedor.

Pero volvamos al corralón. Ignacio -que se ha formado con chefs de primer nivel como Martín Berasategui, Santi Santamaría o Jordi Butrón y que ha trabajado en Roma, Madrid y Dublín-, engancha al público con sus platos y muy pronto el corralón se queda pequeño y además de comer, los comensales disfrutan con las manifestaciones artísticas espontáneas que ofrecía alguno de ellos y que creaban un ambiente muy especial.

Deciden entonces buscar un local más amplio en el que continuar con este proyecto y dar salida a las inquietudes artísticas que ya comenzaron a manifestarse en el corralón y que simbolizaron el cambio de tercio en una barriada con alma bohemia azuzada por los nuevos movimientos sociales y culturales. Era el inicio de una nueva época en una zona de Sevilla que en otro tiempo sufrió el azote de la marginación y las drogas.

Pero esos años ya habían quedado muy atrás y en la calle San Luis se respiraba un ambiente emergente, promovido por las inquietudes de los nuevos habitantes que echan a andar sus vidas con la ilusión de crear ‘barrio’ y ‘vecindad’.

En este contexto, los hermanos Llinares y otros amigos artistas que se asocian bajo el proyecto Pelícano 5, contemplan la posibilidad de mantener el germen del corralón y alimentarlo en un nuevo espacio abierto al público y dinámico. Un espacio para la creación y la experimentación gastronómica y artística. De esta forma, haciendo esquina con Duque Cornejo y justo enfrente de la imponente iglesia barroca de San Luis, abre sus puertas el que ahora es uno de los símbolos del nuevo siglo en el barrio: restaurante conTenedor.

Ir al Mercado, buscar entre los productos del día y seleccionar los más interesantes y elaborar una carta breve a base de ingredientes frescos y de máxima calidad. Ignacio y Javier, con la incorporación de otro hermano, Ricardo, tuvieron claro desde un principio el concepto de cocina que querían poner en marcha en conTenedor . “Respeto máximo al producto y sus sabores naturales, inquietud por la innovación, cuidado al milímetro del servicio y todo ello unido a la libertad en la elaboración de una carta cambiante que, salvo algunos platos ‘estrella’ que ya son santo y seña de la casa, varía prácticamente a diario”.

Poco a poco, al calor de la creciente demanda del público, el equipo fue creciendo y de una sola persona al frente de los fogones, pasaron a tres en cocina y cinco atendiendo la sala. Ignacio cedió el testigo a Carlos Mitchell, el actual jefe de cocina, mientras Javier y Ricardo comenzaron a alternarse en la sala para ocuparse de otras tareas relacionadas con la gestión del restaurante.

“Nunca nos hemos concedido un instante a la relajación por el hecho de que las cosas fueran bien. Nuestro afán ha sido siempre hacer las cosas mejor, enderezar las ramas del árbol que se pudieran torcer y nunca creernos que ya está todo hecho, con el riesgo de convertirnos en una caricatura de lo que pretendíamos ser”.

Los productos ecológicos y orgánicos, el concepto de ‘slow food’, la garantía de calidad, el cariño puesto en cada plato y la profesionalidad en el servicio propiciaron la llegada de otro perfil de cliente más allá de los locales: turistas y visitantes extranjeros que acuden a conTenedor por ser un referente de la cocina española con los mejores productos y vinos de la tierra. “Fue algo que recibimos como una sorpresa. De repente comenzamos a salir con muy buenas referencias en revistas y guías de viajes, en publicaciones gastronómicas y eso nos motivó más si cabe para seguir exigiéndonos a nosotros mismos”.

Desde los tiempos en el corralón han cambiado mucho las cosas. La moda gastronómica ha crecido y se ha multiplicado en Sevilla, a veces con más acierto y otras con menos. Pero de esas noches de viernes en que el antiguo patio de vecinos se abría al público queda lo fundamental: esencia de lo inmediato. Ese milagro cotidiano de crear un plato único y capaz de despertar sensaciones inolvidables.

La música en directo de los martes por la noche, la acogida que hacemos con agrado a los artistas del barrio y ese aspecto sencillo y anárquico del restaurante, como si estuviéramos en el salón de casa o en el de unos amigos, con una decoración alejada de imposturas y fruto del azar y con el sabor añejo y auténtico del paso del tiempo. Bienvenidos a conTenedor: vuestro rincón gastronómico para sentarse a disfrutar sin mirar el reloj.